ENFERMEDADES SIN CURA OFICIAL

Leucemia: La asesina de los más pequeños.

Leucemia: La asesina de los más pequeños.

‘Todas las enfermedades se pueden curar, pero no todas las personas‘. George Ohsawa (fundador de la Macrobiótica). Creo que tenía mucha razón.

‘Los especialistas son aquellas personas que saben cada vez más sobre menos, hasta que finalmente saben todo sobre nada y nada sobre todo’. Actor de los años 50, Danny Kaye.

‘El ‘médico mediocre’ espera que se instale la enfermedad para cuidar al paciente, mientras que el ‘médico superior’ la trata antes de que se desarrollen los síntomas’. Nei Jing.
Hablemos de enfermedades que ‘según los expertos’ no se saben por qué aparecen y nuestro único consuelo es el consumo de una gran variedad y cantidad de medicamentos para calmar a nuestra mente (miedo, desesperación) y tapar los síntomas pero sin curarnos definitivamente ya que no curan la raíz.
De las enfermedades que hablo son: cirrosis hepática, tuberculosis, artritis avanzada, nefropatías, y las famosas enfemedades autoinmunes como el Alzheimer, esclerosis lateral amiotrófica, esclerosis múltiple, sida, lupus eritematoso, artritis reumatoide y no quiero olvidarme de hacer mención a la enfermedad que gana a todas, el cáncer, que está matando a tanta gente de una manera muy cruel por seguir las pautas de la medicina alopática con la quimioterapia o la morfina. Leer más de esta entrada

ADICTOS AL AZÚCAR: PURA QUÍMICA CEREBRAL.

Encontramos dulce en cualquier esquina y eso hace difícil dejar la adicción.

Por todos es sabido, que cuando tomamos algo dulce, como un trozo de chocolate, queremos más y acabamos con la tableta entera. Nos insultamos llamándonos golosos y nos sentimos personas que no tienen fuerza de voluntad. Algo de razón os doy pero también hay que decir que si nos adentramos en nuestro cerebro encontraremos causas químicas que nos indican porqué somos adictos a cualquier tipo de dulce.
Cuando una persona le viene el ataque loco de ganas de dulce es porque tiene una mayor necesidad de serotonina, dopamina y betaendorfina. Estas palabras para algunos ya conocidas, son sustancias químicas que tienen un papel muy importante.
Normalmente la gente adicta al azúcar (y a veces al alcohol) suele ser muy creativa, no es ningún secreto que algunos grandes artistas como escritores, pintores, músicos tienen un comportamiento adictivo y a veces destructivo. Por tanto, es muy importante poder equilibrar las sustancias químicas antes mecionadas observando los efectos que nos producen diferentes alimentos.

Día tras día, año tras año que hace la adicción se convierta en obsesión y obesidad.

Cuando ansiamos locamente algo (generalmente azúcar, alcohol, tabaco…) es una manera de decirnos nuestro cuerpo que necesita una combinación de sustancias químicas distinta a la que está recibiendo. Debemos entonces descubrir qué es lo que necesita nuestro cerebro. Todo es más fácil de lo que parece. Veamos ahora qué nos aportan estas sustancias químicas:
– La serotonina se fabrica en el cerebro a partir del aminoácido triptófano que se encuentra principalmente en la proteínas. Para que éste entre en nuestra sangre, es necesario también comer hidratos de carbono complejos. Una cantidad buena de serotonina es la clave para sentirnos tranquilos y centrados. El antidepresivo Prozac estimula la producción de serotonina al igual que algunos medicamentos para bajar de peso (muchos eliminados por sus peligrosos efectos secundarios). Pero con la alimentación podemos estimular y equilibrar la serotonina sin fármacos.

Arroz integral el hidrato complejo más equilibrio. Nos dará estabilidad emocional y nutritiva.

Lo mejor para obtener lo que se necesita es tomar algo en pequeña cantidad rico en carbohidrato complejo a las cuatro de la tarde o por la noche antes acostarse, ya que son horas que tienden a bajar los niveles de azúcar y serotonina, produciendo cansancio, un estado anímico bajo y un hambre falsa. Otra manera ideal es exponerse a la luz natural, con unos diez minutos basta.  Por eso mucha gente baja de peso en verano ya que la luz estimula la producción de serotonina y disminuyen las ansias y el consumo de dulces. La gente con tendencia depresiva tendría que consumir más hidratos de carbono complejos (cereales integrales) para estimular su producción de serotonina.
– La betaendorfina está relacionada con la euforia y una menor capaciad de sentir dolor. Tiene propiedades similares a la morfina. Los alimentos con alto índice glucémico como el azúcar o los refinados son muy adictivos ya que actúan a modo de opio, pero hay que decir que la betaendorfina también aumenta cuando estamos enamorados o cuando meditamos.

Mesa macrobiótica: Adiós a las adicciones.

– La dopamina es la que nos da el movimiento y la expresión emocional, se aumenta comiendo proteínas. Por eso algunos vegetarianos están bastante cansados o faltos de movimiento. Si alguna vez deseamos carne una de las razones puede ser porque necesitemos dopamina. Un poco de proteína, animal o vegetal, en nuestras comidas principales hará estabilizar nuestro nivel de azúcar en la sangre.
Además se produce más dopamina cuando nos ilusionamos y se tiene la impresión de que el tiempo vuela o se pierde la noción del tiempo.
Una manera para descubrirnos nutricionalmente hablando, sería escribir un ‘diario nutricional’, anotando todo lo que ingerimos a lo largo del día, dónde, cuándo y cómo nos sentó física y emocionalmente. En poco tiempo nos daremos cuenta y comprobaremos cuáles son los alimentos que nos desestabilizan y cuáles son los que nos sientan bien y nos equilibran.
En resumen, podemos dejar de ser adictos al azúcar si introducimos hidratos de carbono complejos, proteína animal o vegetal, verduras de la estación, haciendo ejercicio regular, exponiéndonos al sol y logrando conectar nuestro cuerpo-mente con la comida.
Es más sencillo de lo que parece, simplemente debemos ser conscientes de ello y cualquier adicción puede ser superada con valentía, fuerza y constancia.
Salud y Buenos Alimentos Equilibradores.
Yo Isasi
http://www.nutricionencasa.com

LA CARA OCULTA DE LAS FRUTAS Y LAS VERDURAS. 1ª Parte.

Ya es sabido por todos de las buenas propiedades que tienen las frutas y las verduras. Nos dan agua, azúcar, fibra, vitaminas y minerales. Pues bien, aquí llego yo, para contaros su otra cara, su lado más oscuro…
Tampoco ahora voy a desprestigiarlas, pero sí voy a poner los puntos sobre las íes, ya que al igual que el pescado o la carne, las frutas y las verduras pueden causarnos intoxicaciones o enfermedades.
Antes de empezar a ‘triturarlas’, voy a hacer un poco de historia.
Fue en la época de las exploraciones, en el sXVI donde empezó a surgir una gran variedad. El Viejo Mundo introdujo frutas y verduras del Nuevo Mundo, extrañas y exóticas para aquel momento. Europa ya tenía una gran afición a las especias asiáticas como el jengibre, cardamomo, canela, albaricoque, naranja, melón, limón, berenjena y otras. Aunque nosotros ya disponíamos de un buen surtido, usadas desde antes de Cristo, como la cebolla, remolacha, setas, rábano, nabo, zanahoria, aceituna, manzana, sésamo, azafrán, puerro, lechuga… Colón, Magallanes y otros buscaron otra ruta a las Indias y fue cuando al conquistar América trajeron la patata, batata, boniato, calabaza, calabacines, tomates, judías, frijoles, pimientos, aguacate, piña tropical, vainilla… Se convirtieron en ingredientes habituales del Viejo Mundo. El cultivo volvió a recuperar su atención gracias a los huertos y plantaciones de Luis XIV en Versalles. Leer más de esta entrada