CARNE en los MÁS PEQUEÑOS.

Son muchas las madres que me preguntan cuándo introducir la carne a sus bebés ya que los pediatras y otros ‘entendidos en la materia’ no paran de decirles que la carne es muy importante (cuanto antes mejor), que tiene mucho hierro, que no pueden dejar a sus hijos anémicos creando culpabilidad y miedo a las madres…
Quiero que reflexionemos por un momento. Nuestra dentadura es la que nos dice si nuestro sistema digestivo está preparado para asimilar ciertos alimentos. Así, los molares y premolares están diseñados para moler los cereales; los incisivos para cortar frutas y verduras; y los caninos para cortar la carne y el pescado.
Por tanto, abramos la boca de nuestro bebé y veamos cómo va su dentadura. Así se puede comprobar lo que ya todos suponíamos: Es imposible que un bebé sin la dentadura completa pueda asimilar la carne. Además, los adultos necesitamos unas cuatro horas de digestión para digerir carne (sin mezclar con otros alimentos). Imagináos lo que sucede en un estómago e intestino sin desarrollar, el esfuerzo que eso supone aunque se la demos triturada.
Por tanto, la vida de un bebé en los dos primeros años de su vida tiene las capacidades de masticación y de digestión inadaptadas a las características de la carne. Su intestino es muy permeable y su flora intestinal todavía no está totalmente desarrollada por tanto, es imposible que digiera las proteínas animales y el gluten (proteína) de trigo y centeno; sus riñones son inmaduros y su hígado ‘incompleto’ no puede metabolizar demasiadas grasas. Leer más de esta entrada

ADICTOS AL AZÚCAR: PURA QUÍMICA CEREBRAL.

Encontramos dulce en cualquier esquina y eso hace difícil dejar la adicción.

Por todos es sabido, que cuando tomamos algo dulce, como un trozo de chocolate, queremos más y acabamos con la tableta entera. Nos insultamos llamándonos golosos y nos sentimos personas que no tienen fuerza de voluntad. Algo de razón os doy pero también hay que decir que si nos adentramos en nuestro cerebro encontraremos causas químicas que nos indican porqué somos adictos a cualquier tipo de dulce.
Cuando una persona le viene el ataque loco de ganas de dulce es porque tiene una mayor necesidad de serotonina, dopamina y betaendorfina. Estas palabras para algunos ya conocidas, son sustancias químicas que tienen un papel muy importante.
Normalmente la gente adicta al azúcar (y a veces al alcohol) suele ser muy creativa, no es ningún secreto que algunos grandes artistas como escritores, pintores, músicos tienen un comportamiento adictivo y a veces destructivo. Por tanto, es muy importante poder equilibrar las sustancias químicas antes mecionadas observando los efectos que nos producen diferentes alimentos.

Día tras día, año tras año que hace la adicción se convierta en obsesión y obesidad.

Cuando ansiamos locamente algo (generalmente azúcar, alcohol, tabaco…) es una manera de decirnos nuestro cuerpo que necesita una combinación de sustancias químicas distinta a la que está recibiendo. Debemos entonces descubrir qué es lo que necesita nuestro cerebro. Todo es más fácil de lo que parece. Veamos ahora qué nos aportan estas sustancias químicas:
– La serotonina se fabrica en el cerebro a partir del aminoácido triptófano que se encuentra principalmente en la proteínas. Para que éste entre en nuestra sangre, es necesario también comer hidratos de carbono complejos. Una cantidad buena de serotonina es la clave para sentirnos tranquilos y centrados. El antidepresivo Prozac estimula la producción de serotonina al igual que algunos medicamentos para bajar de peso (muchos eliminados por sus peligrosos efectos secundarios). Pero con la alimentación podemos estimular y equilibrar la serotonina sin fármacos.

Arroz integral el hidrato complejo más equilibrio. Nos dará estabilidad emocional y nutritiva.

Lo mejor para obtener lo que se necesita es tomar algo en pequeña cantidad rico en carbohidrato complejo a las cuatro de la tarde o por la noche antes acostarse, ya que son horas que tienden a bajar los niveles de azúcar y serotonina, produciendo cansancio, un estado anímico bajo y un hambre falsa. Otra manera ideal es exponerse a la luz natural, con unos diez minutos basta.  Por eso mucha gente baja de peso en verano ya que la luz estimula la producción de serotonina y disminuyen las ansias y el consumo de dulces. La gente con tendencia depresiva tendría que consumir más hidratos de carbono complejos (cereales integrales) para estimular su producción de serotonina.
– La betaendorfina está relacionada con la euforia y una menor capaciad de sentir dolor. Tiene propiedades similares a la morfina. Los alimentos con alto índice glucémico como el azúcar o los refinados son muy adictivos ya que actúan a modo de opio, pero hay que decir que la betaendorfina también aumenta cuando estamos enamorados o cuando meditamos.

Mesa macrobiótica: Adiós a las adicciones.

– La dopamina es la que nos da el movimiento y la expresión emocional, se aumenta comiendo proteínas. Por eso algunos vegetarianos están bastante cansados o faltos de movimiento. Si alguna vez deseamos carne una de las razones puede ser porque necesitemos dopamina. Un poco de proteína, animal o vegetal, en nuestras comidas principales hará estabilizar nuestro nivel de azúcar en la sangre.
Además se produce más dopamina cuando nos ilusionamos y se tiene la impresión de que el tiempo vuela o se pierde la noción del tiempo.
Una manera para descubrirnos nutricionalmente hablando, sería escribir un ‘diario nutricional’, anotando todo lo que ingerimos a lo largo del día, dónde, cuándo y cómo nos sentó física y emocionalmente. En poco tiempo nos daremos cuenta y comprobaremos cuáles son los alimentos que nos desestabilizan y cuáles son los que nos sientan bien y nos equilibran.
En resumen, podemos dejar de ser adictos al azúcar si introducimos hidratos de carbono complejos, proteína animal o vegetal, verduras de la estación, haciendo ejercicio regular, exponiéndonos al sol y logrando conectar nuestro cuerpo-mente con la comida.
Es más sencillo de lo que parece, simplemente debemos ser conscientes de ello y cualquier adicción puede ser superada con valentía, fuerza y constancia.
Salud y Buenos Alimentos Equilibradores.
Yo Isasi
http://www.nutricionencasa.com

LA MALA FAMA DE LA CARNE

¿Vaca loca perdida?

Es un artículo bastante extenso, con mucha información. Así que no nos agobiemos y tomemos nuestro tiempo para leerlo.
Actualmente, no sé si deberíamos seguir llamando carne a la carne.
Un buen pollo de corral o un corderito criados al aire libre, comiendo sus bichitos y teniendo una vida apacible, nos van aportar una proteína animal excepcional y demás nutrientes favorables para nuestro cuerpo. Creo que aquí estamos todos de acuerdo. Lo que ocurre actualmente es que es casi imposible encontrar carne de calidad, de buena calidad y segura. Entonces vienen los problemas de infecciones por bacterias y virus, enfermedades cardíacas, problemas hormonales. Por esto escribo este artículo, para ofreceros la verdadera realidad del mundo animal, la verdadera crueldad y el verdadero engaño al consumidor. Leer más de esta entrada