CARNE en los MÁS PEQUEÑOS.

Son muchas las madres que me preguntan cuándo introducir la carne a sus bebés ya que los pediatras y otros ‘entendidos en la materia’ no paran de decirles que la carne es muy importante (cuanto antes mejor), que tiene mucho hierro, que no pueden dejar a sus hijos anémicos creando culpabilidad y miedo a las madres…
Quiero que reflexionemos por un momento. Nuestra dentadura es la que nos dice si nuestro sistema digestivo está preparado para asimilar ciertos alimentos. Así, los molares y premolares están diseñados para moler los cereales; los incisivos para cortar frutas y verduras; y los caninos para cortar la carne y el pescado.
Por tanto, abramos la boca de nuestro bebé y veamos cómo va su dentadura. Así se puede comprobar lo que ya todos suponíamos: Es imposible que un bebé sin la dentadura completa pueda asimilar la carne. Además, los adultos necesitamos unas cuatro horas de digestión para digerir carne (sin mezclar con otros alimentos). Imagináos lo que sucede en un estómago e intestino sin desarrollar, el esfuerzo que eso supone aunque se la demos triturada.
Por tanto, la vida de un bebé en los dos primeros años de su vida tiene las capacidades de masticación y de digestión inadaptadas a las características de la carne. Su intestino es muy permeable y su flora intestinal todavía no está totalmente desarrollada por tanto, es imposible que digiera las proteínas animales y el gluten (proteína) de trigo y centeno; sus riñones son inmaduros y su hígado ‘incompleto’ no puede metabolizar demasiadas grasas. Leer más de esta entrada

aMAMAntamiento Materno

Encuentro entre madre e hija. La experiencia más gratificante de mi amiga Eva. Su felicidad se refleja en su mirada

La leche ha de salir de la mujer, no entrar en ella. Cuando se invierte el flujo, el sistema energético da marcha atrás y todo queda bloqueado’. La leche materna se adapta a las necesidades del recién nacido: la composición varía en cada mujer y, en la misma mujer, en el curso de semanas, del día e incluso durante una misma toma.  La leche materna es sangre de la madre surgida en el cuerpo y convertida en las mamas en un líquido más dulce y menos salado. La formación de leche en las mamas es similar a un proceso de fermentación. Al principio, el bebé absorbe el calostro (líquido grueso amarillento) con alto contenido en calorías, anticuerpos, linfocitos y macrófagos, que es segregado por el pecho durante los primeros días que siguen al parto. Se le considera una transición entre la sangre de la madre y su leche. El calostro ayuda como laxante para expulsar el meconio (heces presentes en el intestino del feto antes de iniciar sus funciones); está compuesto por azúcares y es un alimento con alto contenido energético y de inmediata digestión. Su función es desarrollar el aparato digestivo del bebé, mantener la energía, es decir, vencer la lucha contra el frío, eliminar la biliburrina, la urea y el anhídrido carbónico reforzando su sistema inmunitario. No hay que asustarse ya que el bebé perderá un poco de peso durante los primeros días hasta que empiece a recibir la leche martena. Leer más de esta entrada