aMAMAntamiento Materno


Encuentro entre madre e hija. La experiencia más gratificante de mi amiga Eva. Su felicidad se refleja en su mirada

La leche ha de salir de la mujer, no entrar en ella. Cuando se invierte el flujo, el sistema energético da marcha atrás y todo queda bloqueado’. La leche materna se adapta a las necesidades del recién nacido: la composición varía en cada mujer y, en la misma mujer, en el curso de semanas, del día e incluso durante una misma toma.  La leche materna es sangre de la madre surgida en el cuerpo y convertida en las mamas en un líquido más dulce y menos salado. La formación de leche en las mamas es similar a un proceso de fermentación. Al principio, el bebé absorbe el calostro (líquido grueso amarillento) con alto contenido en calorías, anticuerpos, linfocitos y macrófagos, que es segregado por el pecho durante los primeros días que siguen al parto. Se le considera una transición entre la sangre de la madre y su leche. El calostro ayuda como laxante para expulsar el meconio (heces presentes en el intestino del feto antes de iniciar sus funciones); está compuesto por azúcares y es un alimento con alto contenido energético y de inmediata digestión. Su función es desarrollar el aparato digestivo del bebé, mantener la energía, es decir, vencer la lucha contra el frío, eliminar la biliburrina, la urea y el anhídrido carbónico reforzando su sistema inmunitario. No hay que asustarse ya que el bebé perderá un poco de peso durante los primeros días hasta que empiece a recibir la leche martena. La composición de la leche se modifica en el curso de los meses para respetar la evolución de las necesidades del bebé. Del primer al sexto día, la madre segrega calostro; del décimo al trigésimo día se produce una leche con escaso valor proteíco pero rica en azúcares y grasas; y ya a partir del trigésimo día, con la progresiva madurez del aparato digestivo del bebé, se produce la leche definitiva.

La leche materna tiene función protectora frente a infecciones víricas y bacterianas, es decir, protegen las paredes del intestino e inhiben el efecto de los alérgenos (el revestimiento interior del intestino del bebé se impermeabiliza ).

Si la madre se alimenta equilibradamente y nutre a su bebé con su leche son innecesarias las vacunas pero los bebés que no se les ha aportado el calostro y han tomado leche de vaca y de fórmula son más propensos y susceptibles a infecciones y otras enfermedades.

Se ha escrito mucho sobre la lactancia materna y por mi parte ya no cabe duda que es mejor que leche vacuna, ya que esta última es una leche compuesta con nutrientes que son imposibles de asimilar por un bebé. Durante décadas, la ciencia occidental ha considerado como un progreso el hecho de sustituir con alimentos artificiales la leche que el organismo materno produce de forma espontánea.

En la actualidad muchas futuras mamás se sienten desorientadas e inseguras con respecto a la lactancia materna, ya que no poseen ninguna familiaridad y ninguna referencia tradicional con el amamantamiento. El instinto materno de muchas mujeres se ha perdido y las normas de vida que nos han transmitido se oponen a la libertad necesaria para un buen amamantamiento. Mientras que todos los mamíferos continúan amamantando con su propia leche a sus crías, el género humano ha establecido ciertas reglas: tomas con horarios, uso de productos para alcanzar las cantidades establecidas, el intervalo nocturno, el doble peso…y además es el único mamífero que da leche a su bebé de otro mamífero. Pero si queremos dar una nutrición sana a nuestro hijo, si queremos establecer una relación directa con él, tenemos que seguir las reglas de la Naturaleza. El embarazo es el momento propicio para pararse a pensar, para analizar toda regla prefijada, para recuperar nuestro instinto maternal perdido. Los bebés amamantados tienen un crecimiento regular, sin variaciones sensibles. El bebé doblará el peso del nacimiento antes de finalizar el tercer mes de vida y lo triplicará cuando cumpla un año.

Sé que hay muchas madres que temen y están preocupadas por no darle todos los nutrientes necesarios a su bebé, por eso hacen caso a sus pediatras (muchos ‘comprados’ por las empresas de leches de fórmula) que les malaconsejan leches de formula e introducir antes de tiempo alimento sólido. Son desinformadas por su ‘médico de confianza’ y éste las presiona diciéndoles que sus recién nacidos no tiene el suficiente aporte de calcio, hierro o proteínas. Quiero que analicemos esta preocupación innecesaria a fondo:

Calcio: La leche materna contiene menos calcio que la de vaca pero eso no quiere decir que sea mejor ya que la leche humana es ideal para desarrollar una buena estructura ósea. En cambio, el bebé alimentado con leche de vaca desarrollará una estructura ósea más grande y pesada pero esto no significa más sano y con mayor resistencia. El elevado calcio de la leche de vaca hace que los delicados e inmaduros riñones del bebé tengan que trabajar con mayor intensidad para poder descargar el exceso de calcio y potasio que el bebé no necesita. Parte del peso obtenido durante el embarazo se encuentra en forma de calcio y otros nutrientes almacenados para uso futuro durante la lactancia. La madre que no da el pecho retiene parte de esos nutrientes como peso acumulado.

Hierro: El hierro en la leche de una madre sana junto con la liberación del hierro almacenado en el hígado del bebé, es generalmetne adecuado para sustentarlo hasta que empiece a comer sólidos.

Proteína: La leche de vaca contiene más proteína que la materna, pero ya sabemos que la cantidad no lo es todo. La proteína en la leche vacuna debe ser diluída antes que el cuerpo pueda tolerarla. Esta leche forma un cuajo muy grande cuando se mezcla con los jugos digestivos del bebé. Los cuajos de leche de vaca se estancan en el estómago del bebé produciendo una gran cantidad de desórdenes digestivos. En la materna los cuajos son de una consistencia más fluída y, por tanto, el estómago del bebé alimentado con leche materna se vacía más rápida y fácilmente y por eso desea mamar más menudo (cada 2 o 3 horas). La leche de vaca y de fórmula contiene caseína que es insoluble en el tubo digestivo y la materna tiene lactoalbúmina que es fácilmente digerida. La proteína en la leche materna es absorbida con eficiencia y muy poca o nada es excretada en cambio las proteínas de la leche de vaca son sólo utilizadas en un 50% ya que la otra mitad se pierden. Una parte son excretadas por las heces mientras que parte es digerida pero al no poder ser utilizada por las células del bebé es excretada en la orina. Por eso los bebés de biberón tienen que tomar más cantidad de leche vacuna, cosa totalmente favorable para las farmacias y la industria infantil que se forran a costa de la salud de nuestros hijos. La eliminación de la proteína no digerida de la leche de vaca produce también una carga a los riñones del bebé alimentado artificialmente y, por tanto, necesita beber más agua parra permitir que sus delicados riñones puedan desechar los excesos no asimilados. El bebé amamantado recibe suficiente agua de la leche de su madre y no necesita tomar más líquido extra.

Grasa: La leche materna contiene menos grasa saturada que la de vaca y por eso es más fácil de digerir.

Carbohidratos: La leche materna tiene muchos más carbohidratos que la leche entera de vaca. Por eso, en las leches de fórmula se les agrega algún tipo de azúcar como de caña, maíz y otros azúcares químicos procesados para proveer a esta leche artificial de más calorías. La leche materna contiene un compuesto carbohidrato llamado factor bífidus que favorece la proliferación de un organismo beneficioso llamado lactobacilo bifidus que aumenta la resistencia de los intestinos del bebé a las bacterias patógenas. En la leche de vaca no está presente a menos que la industria láctea lo haya incorporado artificialmente.

Vitaminas: La leche materna contiene de dos a diez veces más vitaminas esenciales que la leche de vaca. Pero el contenido vitamínico depende de la alimentación que siga la madre, si ésta es equilibrada proveerá todas las vitaminas necesarias. El contenido vitamínico de la leche de vaca es menor y por eso se le introducen vitaminas químicas.

Es muy importante saber que, la leche materna no debe ser expuesta al aire ya que su calidad se altera fácilmente por tanto, no es muy recomendable lo que suelen hacer algunas madres de congelar su leche para futuras tomas.

Además de todo lo expuesto, es muy importante que la madre se nutra con alimentos naturales, de fácil digestión: verduras frescas, cereales integrales, sopas, legumbres y pescados blancos. Hay una serie de alimentos que dan un sabor especial a la leche y a muchos lactantes no les agradan: coles, ajos, espárragos, cebollas o alcachofas. Otros alimentos como el vinagre, carnes, embutidos, conservas, quesos, especias, alcohol, café, tabaco y salvia pueden provocar problemas digestivos al recién nacido. Además, los fármacos también resultan nocivos, como los laxantes, los que contienen cortisona y los antiasmáticos ya que pasan a la leche. Las semillas de anís, la avena, las semillas de hinojo y el lúpulo favorecen la subida de leche y mejoran su sabor, son alimentos galactóforos.

Lo que más influye en la cantidad y la calidad de la leche es el estado de ánimo de la madre, su confianza en sí misma y en su bebé, ser consciente de estar viviendo un acto irrepetible para ella y para su hijo.

Una de las ventajas de dar de mamar a tu hijo es que permite liberar la hormona oxitocina que causa la contracción del útero después del parto; otra ventaja es que causa un rápido y natural retorno del útero a su tamaño original; otra es que recuperamos nuestro peso mucho antes y sin dificultad y nos previene del cáncer de mama; y otra más (hay muchas como podéis comprobar) es que crea un fuerte vínculo entre la madre y el niño, una unión que continúa durante toda vuestra vida y se crea un efecto calmante y relajante.

Libérate de normas establecidas, haz caso a las verdaderas necesidades de hambre de tu bebé, ya que cada niño es único e irrepetible y es absurdo imponer desde el exterior esquemas u horiarios iguales para todos. La leche materna se asimila con más facilidad y por esta razón, siempre que se amamante al niño de forma natural, se le puede dar tantas tomas como desee. Disfruta de este momento tan especial de tu vida y no permitas que la industria farmacéutica e infantil invadan tu intimidad, tu instinto y tu poder como Madre.

Por último comentar que últimamente se están creando muchos círculos de madres a favor de la lactancia materna pero, para mi pesar, creo que se excenden, es decir, lo llevan a tal extremo que crean una dependencia insana al hijo. Hay que seguir el ritmo de la vida y no podemos tampoco amamantar a nuestros hijos hasta que vayan a la universidad. Lo he exagerado un poco, lo sé, pero sed conscientes de que los extremos, buenos o malos, no son buenos compañeros.

Salud y Buenos Alimentos.

Yo Isasi

http://www.nutricionencasa.com

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Acerca de nutricionencasa
Nutridora MacrobiotiVa, Fitoterapeuta, Acupuntura Bionergética, Profesora de Yoga y Pilates. Sesiones Nutrición personales on line. Clases Yoga-Pilates y Sesiones de Acupuntura.

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